EL SÍNDROME DE CÉSAR
César, Julio para los amigos, nació 100 años antes de los dolores (A.C.) y es recordado por ser un gran estadista, político y militar romano. Pero ¿Qué sabemos realmente de César?
Julio fue el gobernante cuya dictadura puso fin a la República en Roma, pero no fue un dictador en el sentido moderno del término, sino en su sentido más literal, "dictaba" el gobierno del Imperio. Fue sin duda nuestro personaje el primer populista; mentiras, halagos, compra de apoyos y de votos a través de su fortuna personal en un principio y del erario público más tarde, amenazas públicas a rivales, palizas al más puro estilo Mafia (si, también tiene el dudoso honor de ser el primer mafioso) a quienes se empecinaban en llevarle la contraria, traiciones tanto a sus aliados como a sus rivales políticos... consiguieron auparle al poder.
Mire como se mire fue el primer gran estadista populista, sus métodos de actuación no dejan lugar a dudas, supo ganarse al pueblo con su demagogia y su falso acercamiento (pan y circo hermanos, pan y circo) supo meterse en el bolsillo a la masa, supo ir eliminando por métodos más que dudosos y desde luego nada morales a todo aquel que se le oponía pero sin dejar de agradar ni de engañar a la turba. Y es que no hay nada más influenciable ni manejable que los grandes grupos de gente... Todo ello le llevó a ser elegido por el pueblo como dictador vitalicio. César sin duda consiguió sus propósitos.
Es curioso, cuanto más escribo sobre Julio más me vienen a la mente los métodos de ciertos políticos actuales de esto que llamamos "piel de toro". La descalificación permanente, la mentira, las tergiversaciones... están llevando a buena parte del pueblo a ver en este tipo de políticos unos mesías. Todo revestido de una falsa moralidad y ética que nunca han poseído pero que sus buenos resultados les da. Y es que no hay mejor política que la de acusar a los demás de tus propios crímenes, el tiempo demuestra que siempre es efectiva.
Seguramente este populismo barato, apoyado en sus organizaciones afines y en sus medios de comunicación "totalmente objetivos" les dé resultado, la política del miedo suele hacerlo (mírese el caso de otro gran populista, Adolfo Hitler) pero por desgracia para ellos, no tienen en cuenta que como dijo John Fitzgerald Kennedy "Se puede engañar a todos poco tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo"
Por eso, desde aquí, les aconsejo fervientemente a estos políticos del "En el amor y la guerra todo vale" que aprendan un poco de historia, porque no se si sabrán que el final de nuestro amigo Julio no fue como el esperaba.
Cansados de su egomanía, los más allegados del dictador le dieron muerte en el 44 A.C. "¿Tú también, Bruto, hijo mío?" dice la leyenda que fueron sus últimas palabras mientras se envolvía en su capa púrpura para evitar que nadie le viese morir.
Por cierto, cuando sus asesinos fueron interrogados acerca de las razones que les llevaron a tomar tal decisión (y no olvidemos que no fueron sus opositores, sino sus propios colaboradores y amigos los que llevaron a cabo el magnicidio) su única respuesta fue "libertas", LIBERTAD.
Aviso a navegantes: el desconocimiento de la Historia nos condena a repetirla...
Miércoles 4 de Julio 2007
11:30
Suena: No hay tregua -Barricada-