Con la iglesia hemos topado amigo Sancho... Son las tres de la tarde y mientras me fumo un cigarrillo miro la prensa seria. Ese paladín de la información deportiva que es el periódico más leído de España me sorprende con el titular: El Vaticano investiga si lo de Robert Kubica fue un milagro... Vaya, ya me quedo más tranquilo.
Os pongo en antecedentes, resulta que el buen chaval éste se pegó el gran piñazo en el último gran premio de F1; después de demostrarnos lo espectacular que es golpearse contra un muro a más de 200 km/h y salir volando con lo que queda del chasis del vehículo hasta golpear contra un segundo muro, resulta que el tal Kubica salió del trance con una pequeña torcedura de tobillo.
Hasta aquí el hecho, el coche en cuestión quedó totalmente destrozado (como era de esperar) pero el habitáculo donde se "embute" el piloto estaba intacto, tan sólo se apreciaba como le salían los pies por el frontal -se entiende que por eso se torció el tobillo-. Es lógico, tantos años de investigaciones con los materiales, que si el HANS, que si el kevlar, que si estructuras indeformables, que si cascos que soportan el paso de un tanque sobre ellos, que si trajes ignífugos... han convertido los fórmula uno en artefactos que pese a circular a más de 300 km/h son muchísimo más seguros que el circular por cualquier autovía española con un coche de carretera a 80, pero hete aquí que los ingenieros dicen que el impacto a esa velocidad impelió una fuerza de 78G (es decir 78 veces la fuerza de la gravedad) y que el HANS o aparato que protege el cuello de los pilotos sólo puede soportar una fuerza de 45G.
Supongo (es de suponer) que los ingenieros estarán buscando las explicaciones pertinentes, pues bien amiguitos eso es una pérdida de tiempo, los Doctores de la Santa Madre Iglesia ya han apuntado cual es la explicación: en el casco de Kubica, junto a la visera (no explican si de estar en otro sitio tendría el mismo efecto) el muchachote polaco llevaba escrito el nombre de Juan Pablo II, el Papa predecesor del actual y al que la Iglesia se ha empecinado en beatificar en tiempo record (al fin y al cabo ya fue Santidad ¿No?) y esa fue la causa de que Kubica saliera ileso, un MILAGRO.
Os pongo en antecedentes, resulta que el buen chaval éste se pegó el gran piñazo en el último gran premio de F1; después de demostrarnos lo espectacular que es golpearse contra un muro a más de 200 km/h y salir volando con lo que queda del chasis del vehículo hasta golpear contra un segundo muro, resulta que el tal Kubica salió del trance con una pequeña torcedura de tobillo.
Hasta aquí el hecho, el coche en cuestión quedó totalmente destrozado (como era de esperar) pero el habitáculo donde se "embute" el piloto estaba intacto, tan sólo se apreciaba como le salían los pies por el frontal -se entiende que por eso se torció el tobillo-. Es lógico, tantos años de investigaciones con los materiales, que si el HANS, que si el kevlar, que si estructuras indeformables, que si cascos que soportan el paso de un tanque sobre ellos, que si trajes ignífugos... han convertido los fórmula uno en artefactos que pese a circular a más de 300 km/h son muchísimo más seguros que el circular por cualquier autovía española con un coche de carretera a 80, pero hete aquí que los ingenieros dicen que el impacto a esa velocidad impelió una fuerza de 78G (es decir 78 veces la fuerza de la gravedad) y que el HANS o aparato que protege el cuello de los pilotos sólo puede soportar una fuerza de 45G.
Supongo (es de suponer) que los ingenieros estarán buscando las explicaciones pertinentes, pues bien amiguitos eso es una pérdida de tiempo, los Doctores de la Santa Madre Iglesia ya han apuntado cual es la explicación: en el casco de Kubica, junto a la visera (no explican si de estar en otro sitio tendría el mismo efecto) el muchachote polaco llevaba escrito el nombre de Juan Pablo II, el Papa predecesor del actual y al que la Iglesia se ha empecinado en beatificar en tiempo record (al fin y al cabo ya fue Santidad ¿No?) y esa fue la causa de que Kubica saliera ileso, un MILAGRO.
Sí camaradas sí, se que a algunos se os habrá dibujado una sonrisa en la cara, el mismo personaje que condenó a millones de africanos a morir y padecer los sufrimientos del sida porque declaró pecaminoso el uso de preservativos le ha salvado la vida a este joven por un quítame allá esos 23G, pero debéis de tener en cuenta que esos millones de africanos no eran mas que unos negros muertos de hambre y este joven, además de católico es blanco y atlético, por no mencionar que además es polaco y claro la tierra siempre tira...
Yo por si acaso voy a comprarme un casco en el Vaticano para cuando haya de conducir, eso sí, yo pienso grabarle el nombre de San Mamés, que es un Santo de rancio abolengo (no un primerizo como Juan Pablo) y además de Bilbao como yo y tras eso, ni cinturón, ni respetar la limitación de velocidad ni "ná de ná" y además me tomaré un par de vasitos de vino, que ya lo dijo nuestro Gurú de la Moral y la Ética: ¿Quién les ha dicho que quiero que conduzcan por mi? ¿Quiénes son ellos para decirme lo que puedo y no puedo beber?.
P.D: Eso sí, el vino que sea de misa... por si las moscas.
Viernes 29 de junio 2007Yo por si acaso voy a comprarme un casco en el Vaticano para cuando haya de conducir, eso sí, yo pienso grabarle el nombre de San Mamés, que es un Santo de rancio abolengo (no un primerizo como Juan Pablo) y además de Bilbao como yo y tras eso, ni cinturón, ni respetar la limitación de velocidad ni "ná de ná" y además me tomaré un par de vasitos de vino, que ya lo dijo nuestro Gurú de la Moral y la Ética: ¿Quién les ha dicho que quiero que conduzcan por mi? ¿Quiénes son ellos para decirme lo que puedo y no puedo beber?.
P.D: Eso sí, el vino que sea de misa... por si las moscas.
17:00
Suena: Jesucristo García -Extremoduro-