19.8.07

De piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros

Escoria
20, 60... la edad no importa. Cristiano... musulmán... tampoco es cosa de religión. Casados, parejas que conviven... el estado civil es indiferente. ¿Hablo de los derechos constitucionales? No, pero visto la cantidad de casos que llevamos en solo 8 meses podría llegar a convertirse en ello. ¿Qué le pasa por la cabeza a esos degenerados, esos hijoputas, esa basura malnacida que maltrata, machaca y acaba por matar a su mujer a sus hijos o a ambos?
Locos les llaman algunos, enfermos de celos, dicen otros; lo siento, para mí no hay excusa, son simplemente una pandilla de cobardes, cobardes que no tienen huevos para enfrentarse con su jefe, con su vecino, con el concejal de urbanismo o con el aparcacoches del parking. Cobardes que son incapaces de levantar la voz ante alguien que les pueda contestar, cobardes que se van de juerga con los amigotes, que pagan rondas a manos llenas, que siempre tienen un chiste fácil, que intentan caer bien en sociedad. Cobardes que llegan a casa y dejan salir toda su furia, su ineptitud, su incapacidad, su estúpida cobardía y entonces, ahí, en su hábitat natural, allí dónde son predadores y no presas desatan su odio sobre los únicos que no tienen culpa de nada, sobre los únicos que no pueden defenderse, sobre los únicos que los conocen realmente, sobre su familia. Y así durante años, hasta que llega un día que sobrepasan el límite y después, después en su cobardía, hacen el último gesto, suicidarse para no afrontar sus actos.
Y mientras, la sociedad... ciega, muda, ausente; la Justicia con sus ridículas sentencias, la Legislación con sus míseras penas, la sociedad con su cobarde "noesmiproblema".
¿Cuántas mujeres y niños más han de caer para que los órganos de poder hagan una legislación dura? ¿Cuántas más para que la Judicatura se deje de caridades y aplique las leyes en su máxima dureza? ¿Cuántas para que ese vecino que sube el volumen de la música cruce el descansillo y le plante cara al cobarde?
Sólo son escoria, no son enfermos, no son locos, lo siento, no hay piedad ni conmiseración, no hay tolerancia ni misericordia, no hay olvido, no hay perdón, ni siquiera si me apuráis tendría en cuenta los derechos fundamentales; a quién de la manera más mezquina y vil, de la forma más rastrera e huidiza, ataca, maltrata y mata a los débiles, a los indefensos, a los más allegados a sí mismo, sólo les puedo ofrecer una cosa el viejo y nunca bien ponderado en estos casos, "jarabe de palo".
Porque si algo aprendí de mi abuelo, fue que hay gente que no merece morir, habría que matarla.
Escoria, pura y dura escoria.
Sábado 18 de agosto 2007
18:00
Suena: Quítame este velo -Amistades peligrosas-