4.8.07

De piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros

Quijotes
Nadie que me conozca osará jamás decir que soy un patriotero de esos de banderita rojigualda y odas a la nación (entre otras cosas porque creo que somos un estado plurinacional que debe encaminarse a la república federal). Todos los que me conocen saben que tengo poco, sino nada, de mitómano. Pero tengo una cualidad de la que carecen muchos de mis paisanos, se reconocer el talento y aunque no lo envidio, lo admiro y lo defiendo.
En esta piel de toro en la que tan acostumbrados estamos tanto a encumbrar mediocres como a tirar piedras contra tipos realmente valiosos menospreciándolos, siempre andamos a la busqueda de un Quijote, un tipo medio loco que realmente defienda causas perdidas (que al fin y al cabo son las únicas por las que merece la pena luchar). Pocos recuerdan que fuimos el pais con el imperio más grande de la historia (Josemari si, pero su concepción difiere algo de la real, si por él fuera conquistariamos de nuevo las Indias Occidentales a lomos de la Santa Madre Iglesia y a hierro y fuego) pero aún menos recuerdan que también fuimos el país de la Armada Invencible, de la Guerra de Cuba, de José María el Tempranillo, de los últimos de Filipinas... Todo eso nos ha marcado, apostaría que incluso genéticamente. Somos un pais de pillos, vagos y maleantes, de antihéroes, de perdedores, pero de perdedores que saben perder con orgullo, con la frente alta, cayendo con honor (al menos lo éramos) Por todo eso, hoy me he sentido orgulloso, hoy he sentido vibrar en mi la sangre de aquellos vascos, gallegos, asturianos, extremeños, navarros... que en busca de fortuna engrosaban las filas de los Tercios Españoles y por una mísera paga y quizá un anónimo lugar en la historia se dejaban la sangre en los campos de batalla del mundo entero. Desde que Indurain hizo morder el polvo al ruín gabacho, mi pecho no se había henchido tanto como hoy, porque hoy viendo las caras en el box de McLaren supe que un pequeño asturiano, un Quijote de nombre Alonso (Fernando que no Quijano) había devuelto las incontables afrentas sufridas por culpa de la Pérfida Albión.
Hoy mi sangre asturiana hirvió en mis venas, y ahora vendrán las salidas de tono, las descalificaciones, los agravios... pero aunque el mundial lo gane Hamilton, aunque McLaren repudie aún más al Nano, aunque la FIA lo sancione... hoy he sentido en mi pecho las palabras de Alatriste cuando el gallardo francés, viendo a un puñado de hombres deshechos, harapientos, cansados y vencidos de antemano les ofrece una honrosa rendición: agradezco su ofrecimiento señor, pero somos un tercio español.
Y es que nada une más a un pais que las afrentas de los paises vecinos.
Sábado, 4 de agosto 2007
23:10
Suena: El Nano -Melendi-
P.D. Hoy he publicado dos artículos. Como vereis si os molestáis, inmediatamente debajo de este artículo hay otro, titulado Decadencia. El artículo data de hace muchos años, de cuando la barra de pan no se llamaba aún baguette y las cañas de cerveza no eran chupitos para gnomos; el único interés que puede tener el artículo es para que comprobéis dos grandes creencias erróneas de la humanidad, que con la edad se escribe mejor (al contrario, era más sarcástico e irónico y mucho mejor escritor hace 15 años) y que con el paso del tiempo las posturas se moderan (falso, soy muchísimo más radical cuanto más viejo). Que os sea leve.