1.11.07

De piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros.

ELLA

Medio cuarto de siglo, dicho así parece mucho tiempo, pero si es la edad de una persona... entonces nos parece poco. Sin embargo muchos de los grandes personajes de nuestra historia habían impreso su nombre con letras de oro (o de barro) a esa edad, e incluso antes. 25 años son suficientes para muchas cosas, buenas y malas, y también para ninguna, para haberlos pasado sin pena ni gloria... A veces depende de la persona, a veces de la suerte, a veces... en fin, el hombre propone y la naturaleza y el azar disponen.

Ella apenas ha llegado al cuarto de siglo, teóricamente le quedan como mínimo otros dos cuartos, sin embargo ha trazado ya muchas líneas en el plano de su vida. Hablo con ella a menudo, de hecho me tiene como una especie de gurú, o eso dice, quizá para halagar mi últimamente maltrecho ego, no lo se, el caso es que hace años, cuando era sólo una niña -literalmente- me conoció, y quién sabe porqué, se hizo de mi secta. Ingenua...

Ella es atractiva, espigada, dulce, de perenne sonrisa, de mirada perdida, ella es la caperucita, la auténtica Caperucita feroz, esa que al ver al lobo mira retadora, engaña, dribla, aparece y desaparece y por fin vence, a veces antes, a veces después, nadie sabe como, el lobo se rinde ante la evidencia.

Su vida no ha sido fácil, o quizá si, de hecho podría serlo, pero ella prefiere el lado más salvaje de la vida, bebió de malas fuentes tal vez, se acostó una noche con la utopía, despertó empapada en el sudor frío de la ética social, y tomo la senda más cruda, la de ser uno mismo, la de tender la mano al prójimo, aún sabiendo que le escupirán en ella, confiando en que alguien, alguna vez la tomará para alzarse. Ella ha preferido caminar por el filo, tonteando con el lado oscuro, flirteando con la zona muerta.

Ella se ofrece sin esperar nada a cambio, ella flota entre olas traicioneras, nada sin guardar la ropa, vuela entre humos vaporosos y malignos, camina entre dos tierras quemadas, cabalga a lomos de taimados altramuces.... quizá caiga derribada, acaso una mala cornada la deje tirada un día en el ruedo, tal vez un alma vil la conduzca a donde jamás quiso ir... ¿Quién sabe? Pero mi esperanza, mi anhelo, es que su astucia la mantenga a salvo, porque si de algo puedo presumir, si por algo merece la pena mi vida, es por esos pequeños rayos de esperanza, que de cuando en cuando, se acercan y me dicen: -¿Sabes? Me hice de tu secta...
Te quiero Caperu.

El Lobo rojo.


Jueves 1 de noviembre 2007
17:45
Suena: El lao más bestia de la vida -Albert Plá-