EN EL REINO DE PETER PAN
Me bombardean a correos electrónicos acerca de las virtudes, bondades, defectos... en suma cualidades, cantidades y características diferenciadoras de mi generación... Reconozco que todos tienen su punto de razón, todos definen más o menos acertadamente una generación o más bien un grupo de generaciones que empezaron naciendo con Franco o la transición y vieron crecer este país al mismo tiempo que ellos. Hemos pasado de ser un estado que en los libros de texto franceses se incluía en el continente africano (no me lo invento, es real queridos) a estar a la cabeza de Europa y del mundo siendo una de las 10 naciones económicamente más potentes y esto, aunque contando con la ayuda de las naciones de la CEE, ha sido mérito de andaluces, asturianos, murcianos, catalanes, castellanos, vascos, extremeños, manchegos... No de los políticos de turno, sino del ciudadano de a pie, de mi generación, y de esas 3 o 4 que le siguen... Y todo en menos de 30 años...
Pero, como habitualmente, se me cruzan las ideas, se me enmarañan los conceptos, se me agolpan las imágenes, se derraman las palabras y acabo hablando de todo menos de lo que en un principio tenía programado; menos mal que nunca me leyeron muchos y cada vez me leen menos.
Al grano, como el clearasil, este grupetto de generaciones tiene una característica en común que le diferencia de todas las demás, una muy fácil de ver para un observador aún no muy avezado, una que es definitoria y clara, somos la generación Peter Pan, una generación que no es que se niegue a crecer, es que no se lo plantea porque no crece, jamás; sigue teniendo la misma forma de pensar, de comportarse, de vivir que cuando tenía 17 años... No sólo somos unos hedonistas redomados, no sólo hemos hecho del Carpe Diem nuestra forma de vida, es que somos la primera generación que no ha crecido, así, sin complejos, sin tabúes, con dos cojones.
Lejos queda el tiempo en que los padres compraban a sus hijos el scalextric y después se cansaban de "enseñarles" coomo funcionaba, ahora nos compramos la wii o la play o lo que sea sin excusas, sin ambages, por la cara. Las mujeres no varían su vestuario con la edad, de hecho gracias a corporación dermoestética (¿O debería decir dermo es tetica?) ni siquiera cambian con la edad. Los hombres usamos cremas, vamos al gimnasio, nos hacemos peelings, y nos damos baños purificadores, regeneradores y todos los "-ores" que seais capaces de recordar. En definitiva moriremos jóvenes aunque seamos abuelos de 90 años. Ya no hace falta vivir rápido y morir joven para tener un cadáver bien parecido, Jim Morrison sería un fracaso en nuestra generación.
Hace unos días, un amigo que tiene un bebé de seis meses decía que se miraba al espejo y seguía viendo a aquel chico de 22 años; que cuando le cambiaba los pañales a su hijo se sentía un jovenzuelo por dentro... Y por fuera compañero, y por fuera, y ¿Sabes? Cuando se los cambies a tu nieto, dentro de 30 años, seguirás pensando igual y ojalá estemos todos, para irnos de cena y contar como hubo una época, no tan lejana, en la que además de sentirnos jóvenes, lo éramos.
Viernes 16 de Mayo 2008
01:15
Suena: Con tanto héroe -Melendi-