20.7.08

De piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros.


PARA JODER, BÁSICAMENTE

Cuando yo era un niño, a todos los lampiños mozalbetes nos abrían una cuenta en el banco; en ella, los padres, padrinos y demás fauna familiar y allegados, depositaban –normalmente coincidiendo con reyes, cumpleaños, comuniones y demás parafernalia- cantidades más o menos importantes de dinero, que se iban sumando poco a poco. A ello se sumaba los intereses anuales que el banco te otorgaba como pago a que con tu dinero ellos negociaban y se enriquecían…

Cuando yo era apenas un post-adolescente, e iba con mi renault 7 de segunda mano a las gasolineras, amables –y malpagados, todo sea dicho- empleados recogían a través de la ventanilla mis llaves, abrían mi depósito, escanciaban en él el oro negro y se preocupaban de cobrarme y traerme la vuelta entre sonrisas; eran los tiempos en los que uno se podía permitir quemar gomas por las carreteras secundarias, esos tiempos en los que incluso a veces te limpiaban el parabrisas como cortesía de la casa.

Cuando yo era joven (de DNI porque de aspecto y de espíritu aún lo sigo siendo, que conste) ibas a las tiendas y agradables tenderas, normalmente orondas –las carniceras y las pasteleras batían los records- te atendían con toda amabilidad y respeto, aconsejándote y explicándote, todo ello entre preguntas sobre tu estado de salud, tus estudios y demás retóricas marujiles y bienintencionadas.

Pasó el tiempo y las grandes superficies se comieron los pequeños comercios, miles de metros cuadrados de autoservicio, dónde recoger por ti mismo la cosecha; como salir de caza en el paleolítico pero con las presas enlatadas vamos. Cajeras que mascan chicle y te miran con desdén te arrojan bolsas de plástico que vas llenando con prisa, mientras pasan tus productos por un lector óptico que marca lo que te vas a dejar de tu piel y tu sueldo en manos de la multinacional…

Poco tardaron las gasolineras en apropiarse del invento, y así, hoy, que la gasolina está más cara que nunca, no sólo tienes que bajarte del automóvil para servirte tu la mierda de derivado del petróleo con la que nos timan, encima te hacen ir hasta donde está la caja –con dos cojones, si señor- para que procedas al pago, échale huevos.

¿Y los bancos? No sólo ganan más dinero que nunca negociando con tus míseros ahorros, encima tienen los santos testículos de cobrarte por ello, es decir te cobran por un servicio que tu les prestas a ellos… ¿Lo entendéis? Yo no, o si, esto es lo que tiene la desidia de una sociedad decadente…

Pero si hasta la Guardia Civil se ha apuntado al carro… En otros tiempos si cometías una infracción, un “amable agente” te daba el alto, te informaba de la anomalía cometida y te sancionaba allí, en el acto, “in your face”… Hoy llegas a casa y te encuentras una cartita de la Direción General ¿Pero que ostias…?

¿El ser humano es impredecible? ¿El ser humano es extraordinario? El ser humano lo que es, es gilipollas ¡Coño!

Domingo 20 Julio 2008
22:00
Suena: Ya soy mayor –Tequila-