DELIRIANT ISTI ROMANI
Lo reconozco, tengo más de 1500 títulos literarios en casa, unos 1000 discos entre vinilos, cassettes y cedeses, y aproximadamente unas 1000 películas entre uveacheeses y deuvedés. ¿Puedo considerarme un coleccionista? Si tal vez; me gusta acaparar esas cosas, más que nada con ánimo de poder disfrutarlas cuando -básicamente- me sale del escroto, pero reconozco también sentir cierto orgullo por ser su poseedor (nada comparable al que posee piezas únicas, por supuesto)
Sin embargo, cada septiembre desde hace ya más de una década, sigue sorprendiéndome el fenómeno fascículo y/o entrega. A un precio de lanzamiento que oscila entre el 0.95 euros y el 4,99 dependiendo siempre de que se trate de una pieza -copia fiel y real- del acorazado Potemkin o de un libro de la escritora de best-sellers eróticos más leída del mundo (presupongo que una especie de Corín Tellado pero en plan guarro total) nos bombardean con mil y una colecciones, el español medio por lo que se ve es un coleccionista compulsivo, y lo mismo le da por montar la casa rural mediterranea en 237.500 cómodas entregas que hacerse con los servicios nunca bien ponderados de 67.750 abanicos en los que van grabadas obras de la pintura universal desde el beso de Klimt hasta las meninas. Figuras de superhombres de DC ( a ver cuanto tarda en contraatacar la Marvel con su enorme arsenal de superhéroes y supervillanos) desafíos matemáticos, la vajilla de Disney, como dibujar manga, mil ideas para ganchillo (este tendré que comprarlo, a ver si hago unos bonitos cubre reposacabezas para el coche) lo mejor de Plácido Domingo, la guía esencial -y definitiva por supuesto- de belleza... Etc, etc, etc.
Como se puede observar en un solo intermedio de TV nos asaltan con mil y una ideas para que cada semana comprometamos nuestro mermado y machacado por la crisis presupuesto. Recuerdo no sin cierto sonrojo -mi única capacidad de vergüenza es desde hace años la vergüenza ajena- colecciones tipo dedales del mundo o miniteteras del mundo... No miento, se puede comprobar, y seguramente habré olvidado o no habré llegado a ver -no es que me pase el día viendo la caja tonta precisamente- colecciones muchísimo mejores que estas.
Como oy un bocazas con ínfulas, no puedo menos que desde esta mi humilde tribuna lanzar algunas ideas, que sin duda, estoy seguro tendrían tanto o más éxito que las colecciones que se están promocionando. Por ejemplo, "Mocos del mundo" en bonitos cubos de cristal, cual si de fósiles ambarizados se tratase, podríamos comparar el moco de un esquimal con el de la infanta heredera al trono de swazililandia. "Espermas del mundo" imagínense, poder observar con su propio microscopio (una pieza del microscopio con cada entrega) la movilidad de los espermas de un zulú y compararlos con los de un austrohúngaro alcohólico... No se, para ellas "Vibradores de la historia" un bonito recorrido desde el nacimiento del consolador, hasta nuestros días (si se suscriben se les enviarían al domicilio bajo la más estricta confidencialidad) ¿Y porque no ir más allá? Seguro que los yankees ya lo están expolotando: "Fieles reproducciones de las armas que mataron a nuestros famosos" Imaginaos, las balas que acabaron con la vida de Martin Luther, John Lennon o JFK, las drogas que se llevaron al chorro de nirvana, a Antonio Flores o a Elvis y Morrison, es más... ¿Os imagináis tener en vuestro poder una reproduccion químicamente fiel de los vómitos en los que se ahogo Janis Joplin? Dios... Eso si haría feliz a cualquier coleccionista ¿N0?
Están locos estos romanos.
Viernes 5 Septiembre 2008
11:55
Suena: "Coleccionistas" -Loquillo y Trogloditas-