17.11.08

De piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros.

SOBRE TODO, QUE SOBRE LO QUE HAY SOBRE TODO.


De verdad, cada día se me hace más difícil escribir sin repetirme, y más fácil repetirme sin escribir, pero es que al final hay tres cosas que mueven el mundo, el poder, el sexo y el dinero, y están tan interrelacionadas que el poder te proporciona sexo y dinero, el dinero te proporciona sexo y poder y el sexo… que le pregunten a Mata Hari lo que reporta el sexo.

El caso es que estos últimos, son malos tiempos para la lírica, y sin embargo muy buenos para la prosa. Me explico, lo de que el poder corrompe es algo archicomprobado, lo que que nadie llega a rico siendo honrado está superresabido y que esta decadente, amoral, estúpida y mediocre sociedad se envuelve en la hipocresía más absoluta es algo que a la vista está de cualquiera que observarlo quiera.


Creo recordar, o a lo mejor es sólo mi imaginación, que en una ocasión escribí acerca de las penas que debería de imponérsele a quien con abuso de su cargo y autoridad y prevaliéndose de él, comete delito, bien sea desfalco, apropiación indebida, cohecho… El caso es que no se si los políticos llevan buenas intenciones y se les quedan por el camino o es que se meten en política por que llevan malas intenciones –yo abandoné la política el día que comprobé que la gente prefería una mentira increible a una verdad triste- pero cada vez son más los casos en los que acaban en la cárcel (y todos los que deberían de acabar y nunca serán pillados, porque en esto de la política, como en el deporte de alto nivel, el dopping es habitual, pero sólo pillan a los tontos o los despistados) A lo que iba, cualquier cargo público que cometiese delito monetario, debería de cumplir condena mientras no repusiera o repusiese en su totalidad el montante sustraido con el que se hubiera o hubiese enriquecido. Para los de la ESO, que el cabrón de turno que roba el dinero de la sociedad, y lo mete en una cuenta en las Caimán, iba a pudrirse en una puta celda hasta que devolviese de sus cuentas secretas hasta el último céntimo mangado. ¿Os apostáis algo a que a los dos días estaban en la calle y a que las arcas del estado se encontraban más saneadas?

Pero estamos en un país de chiste, y nuestros villanos son héroes a los que se les dan las llaves de una ciudad, se les hace un memorial en su nombre, se les nombra doctor honoris causa por la Universidad Complutense, se coloca una calle, plaza o pabellón polideportivo con su nombre y lo que está más de moda últimamente, se les lleva a televisión, pagándoles una millonada (como si ya hubieran robado poco los muy cabrones) para que cuenten su versión, se defiendan, acusen al estado de villano que les tendió una trampa o simplemente nos comenten como van sus amoríos ultimamente. Y no voy a dar nombres, por no exponerme a una demanda (que estos son capaces de leer mi blog y dejarme en calzoncillos pagando un abogado) pero cualquiera sabe a quien me refiero en todos y cada uno de los casos que he mencionado antes.

Y como la Ley es cada vez más injusta, las marujas cada vez más poderosas (¿Es que ya no hay programas que no sean del puto cuore coño?) y el periodismo y los periodistas salvo dos o tres monstruos que son honrosas excepciones –y no hablo del talibán de sacristía ni del bigote de las ondas, ni del master del universo, perdón del mundo- unos mediocres sensacionalistas que se inventan la mierda que hablan y lo que no se i ventan lo malinterpretan –no se si a mala idea o por estupidez, creo que mitad y mitad- pues seguiremos con nuestros criminales paseando su palmito por nuestras televisiones, ganando dinero a espuertas contando como anteriormente nos robaron y luciendo bronceado en saraos de postín mientras el común de los mortales, muertos de hambre sonreimos y miramos la caja boba al lado de los rulos y la bata boatiné de nuestras santas esposas en la salud y en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo…


Lunes 17 noviembre 2008
19:20
Suena: "Cambalache" –Carlos Gardel-