MILLION DOLLAR BABY
“Perdone agente ¿Se refiere a antes en el espacio o a antes en el tiempo?” Una gran pregunta formulada en Airbag, y aunque su uso en este negro sobre blanco no corresponde a sus originales intenciones, me sirve de introducción perfecta a lo que sin duda ninguna y con el éxito acostumbrado (cero) pretendo escribir, una sencilla, simple y clásica carta de amor.
Dicen que la distancia todo lo rompe y el tiempo todo lo cura, tal vez si, o no, o yo que sé; de lo que si estoy seguro es de que ni la distancia espacial ni la temporal pueden acabar con ciertas cosas; la abulia, la dejadez, la rutina, la inconstancia, todas esas características tan humanas pueden hacerlo, pero nunca algo externo a nosotros, jamás.
Hoy te escribo, mi peque, sin saber si llegarás a leerme, te escribo con las manos temblorosas y el cerebro aún más embotado que de costumbre, porque nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde y nadie pierde nada sin sufrimiento. Nunca te he pedido nada, ni un beso, ni un abrazo, ni siquiera una palabra amable, siempre he ofrecido todo, alma corazón y vida, como el vals peruano de Adrián Flores que Los Panchos se encargaron de proclamar. Hoy voy a romper la norma, hoy voy a decirte algo que si bien no es una petición expresa si que es una súplica implícita: Tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso.
Llevo muchas cicatrices, y muchas experiencias, llevo una vida de luchas y fracasos, de batallas perdidas pero de guerra inacabada aún, estaba a la vuelta de la calle, cuando los demás iban yo venía, estaba preparado para todo, para todo menos para ti. Me di cuenta demasiado pronto o quizá demasiado tarde que me moría por contarte lo mucho que te quería, y no sabía cómo, y no sabía cuándo, y no sabía dónde.
Preferiría haber mesado tu cabello, olido tu piel, recibido una mirada de tus ojos, una caricia de tus manos, un beso de tus labios una vez, una sola vez, antes que vivir una eternidad sin tu presencia sin tu voz, sin tu luz, sin tu paz…
Puedo prometerte, te lo prometo, puedo jurarte, te lo juro que por mucho que te alejes, por mucho que te escondan, por muy lejos que te lleven o muy tarde que despiertes, iré a buscarte… Por mucho que me cueste, por más muros que pongan en mi camino, te encontraré, nunca te abandonaré, tú sólo mantenme en tu pensamiento.
Me despido, finiquito la misiva, acabo la epístola, siempre he tenido una gran facilidad para expresarme, dialéctica y retórica, contaban los antiguos griegos, pero mi talón de Aquiles son los sentimientos, me cuesta decir “Te quiero” porque eso conlleva un juramento, por eso cuando lo digo pongo el alma y el sentido. No sé si este pequeño texto te habrá sido de alguna ayuda, tú te vas y yo me quedo, tú te alejas a cumplir tu cometido, yo añoro lo que aún no he tenido. Quisiera escribir los versos más bellos esta noche, pero no soy mi Sabina, ni tu Pablo, ni mi Serrat, ni tu Silvio, ni mi Serrano… sólo soy un junta-letras que emborrona los papeles, por eso haré mías las palabras de Humphrey en En un lugar solitario y aunque nunca me has besado te diré: "Nací cuando me besaste... Morí cuando me dejaste... He vivido unos cuantos días mientras me amabas”
Domingo 8 de marzo 2009
22:00
Suena: “No me crees” –Efecto mariposa-
“Perdone agente ¿Se refiere a antes en el espacio o a antes en el tiempo?” Una gran pregunta formulada en Airbag, y aunque su uso en este negro sobre blanco no corresponde a sus originales intenciones, me sirve de introducción perfecta a lo que sin duda ninguna y con el éxito acostumbrado (cero) pretendo escribir, una sencilla, simple y clásica carta de amor.
Dicen que la distancia todo lo rompe y el tiempo todo lo cura, tal vez si, o no, o yo que sé; de lo que si estoy seguro es de que ni la distancia espacial ni la temporal pueden acabar con ciertas cosas; la abulia, la dejadez, la rutina, la inconstancia, todas esas características tan humanas pueden hacerlo, pero nunca algo externo a nosotros, jamás.
Hoy te escribo, mi peque, sin saber si llegarás a leerme, te escribo con las manos temblorosas y el cerebro aún más embotado que de costumbre, porque nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde y nadie pierde nada sin sufrimiento. Nunca te he pedido nada, ni un beso, ni un abrazo, ni siquiera una palabra amable, siempre he ofrecido todo, alma corazón y vida, como el vals peruano de Adrián Flores que Los Panchos se encargaron de proclamar. Hoy voy a romper la norma, hoy voy a decirte algo que si bien no es una petición expresa si que es una súplica implícita: Tu corazón es libre, ten el valor de hacerle caso.
Llevo muchas cicatrices, y muchas experiencias, llevo una vida de luchas y fracasos, de batallas perdidas pero de guerra inacabada aún, estaba a la vuelta de la calle, cuando los demás iban yo venía, estaba preparado para todo, para todo menos para ti. Me di cuenta demasiado pronto o quizá demasiado tarde que me moría por contarte lo mucho que te quería, y no sabía cómo, y no sabía cuándo, y no sabía dónde.
Preferiría haber mesado tu cabello, olido tu piel, recibido una mirada de tus ojos, una caricia de tus manos, un beso de tus labios una vez, una sola vez, antes que vivir una eternidad sin tu presencia sin tu voz, sin tu luz, sin tu paz…
Puedo prometerte, te lo prometo, puedo jurarte, te lo juro que por mucho que te alejes, por mucho que te escondan, por muy lejos que te lleven o muy tarde que despiertes, iré a buscarte… Por mucho que me cueste, por más muros que pongan en mi camino, te encontraré, nunca te abandonaré, tú sólo mantenme en tu pensamiento.
Me despido, finiquito la misiva, acabo la epístola, siempre he tenido una gran facilidad para expresarme, dialéctica y retórica, contaban los antiguos griegos, pero mi talón de Aquiles son los sentimientos, me cuesta decir “Te quiero” porque eso conlleva un juramento, por eso cuando lo digo pongo el alma y el sentido. No sé si este pequeño texto te habrá sido de alguna ayuda, tú te vas y yo me quedo, tú te alejas a cumplir tu cometido, yo añoro lo que aún no he tenido. Quisiera escribir los versos más bellos esta noche, pero no soy mi Sabina, ni tu Pablo, ni mi Serrat, ni tu Silvio, ni mi Serrano… sólo soy un junta-letras que emborrona los papeles, por eso haré mías las palabras de Humphrey en En un lugar solitario y aunque nunca me has besado te diré: "Nací cuando me besaste... Morí cuando me dejaste... He vivido unos cuantos días mientras me amabas”
Domingo 8 de marzo 2009
22:00
Suena: “No me crees” –Efecto mariposa-