10.4.09

De piratas, filibusteros, corsarios y bucaneros

Por quién doblan las campanas

"Se van llevando la memoria, / queda en la historia una mancha, un borrón. / Mientras el resto sufre amnesia, / un viejo recuerda una canción // de aquella lejana batalla / donde pudo morir, /en una guerra no ganada, / A veces me pregunta por ti. // Se cree aún en la trinchera, / otra bandera de otro color, / solemne en su viento ondea / sobre la cima y en su salón. // A veces habla con fantasmas / de cuyo nombre se olvidó. / Vencidos, nunca regresaron / de su exilio interior. // Ni un momento, ni un recuerdo / para los que perdieron, los que construyeron / la tumba, el mausoleo / de la miseria del carnicero. // ¿Cómo esperas ganar sin ellos / las batallas que anteriormente perdieron? / Si han de callar, que callen aquellos, // los que firmaron pactos de silencio. // Tratan de convencerle, abuelo, / las explosiones han terminado. / Pero cuando sale a la calle / Madrid parece bombardeado. // Y lee escritos en los muros, / gritos contra los que luchó, / y personajes de rostro oscuro / que le inculcaron el terror. // Y un día, sin darnos cuenta, / el viejo, con sus historias, se consumió / y en la memoria de su nieto / sólo una huella, un leve borrón, // de aquella lejana batalla / donde pudo morir, / en una guerra no ganada / donde luchó por ti. // Donde luchó por ti.” // (Ismael Serrano -Al bando vencido- 2007)

14 de Abril de 2009, faltan 4 días, cuatro días para la conmemoración del septuagésimo octavo aniversario de la proclamación de la II República Española. Aquel año España daba un paso hacia la libertad, la solidaridad, la igualdad. Dejaba atrás viejos sistemas totalitarios, monarquías absolutistas, basadas en la herencia de padres a hijos de supuestos derechos de nacimiento, la sangre azul abandonaba la piel de toro y dejaba en manos del pueblo, verdadero soberano, el mando del estado. Aquí no valen demagogias, ni mentiras, ni hipocresías, entre los republicanos había gente de derechas y de izquierdas, progresistas y conservadores, radicales y moderados, defensores del nacionalismo, del federalismo, del centralismo, todas las opciones estaban representadas y todas ellas tenían una cosa en común, las cosas podían hacerse bien o mal, pero era el pueblo en que dictaminaba cómo, cuándo y quién debía de tomar las decisiones para hacerlo.

Pero para los reaccionarios, para los sangrientos con ansias de poder, para los enanos mentales (y por casualidad también físicos) para los de los galones de lana que se arrogaban el derecho de decidir que está bien y que está mal imponiéndolo al resto de la gente, para esos frustrados, acomplejados, sin autoestima que embutidos en un uniforme, arropados por aquellos que son como ellos y entre todos no suman dos dedos de frente, decidieron que había que acabar con la libertad, tapar las bocas, cerrar el grifo del siglo XX y encerrar el país en una autarquía fascista y deplorable. Y el ruido de sables irrumpió para poner fin a la legalidad.

Después vino lo que el mundo contempló con horror, hermanos contra hermanos, vecinos contra vecinos, violaciones, asesinatos, crímenes de guerra impunes, mentiras, falacias, levas, secuestros, denuncias, huídas, un desastre económico, moral y cultural que llenó de sangre las cunetas, los montes, los pueblos, los gritos de las mujeres y los llantos de los niños… El exilio…

Nadie, ni un bando ni el otro se libraron de los crímenes, de las injusticias, una guerra es una guerra, no hay ninguna ética en ella, ni honor, ni dignidad. Pero alguien la comenzó, alguien determinó que esa calamidad sucediera, alguien avivó el odio, alguien humilló y ensangrentó durante 40 años esta tierra… Alguien impuso su orden al deseo de paz y libertad de un pueblo.

Los vencedores honraron a sus muertos, les levantaron monumentos, mausoleos, les compusieron himnos, cambiaron la bandera y los símbolos, persiguieron a todo el que no pensaba como ellos, a todo el que hablaba, a todo el que protestaba… Dieron pensiones, trabajos, tierras a todos los que apoyaban al régimen o denunciaban (en falso o no) a aquellos que levantaban su voz; robaron, mintieron, agredieron durante 40 años. Pero llegó la muerte del perro, y entonces los exiliados, los hijos de los asesinados, los nietos de los muertos en batalla, los expoliados, los que habían defendido la libertad del pueblo, en nombre de la paz, de la unidad, de la reconciliación, callaron, no pidieron responsabilidades, ni juicios, ni siquiera la devolución de lo robado, no hicieron valer sus derechos para evitar nuevas confrontaciones.

Y ahora que queremos rescatar a nuestros muertos, que queremos saber la verdad de sus historias, el dónde descansa su podredumbre que alimenta a la madre tierra, intentan ocultar la verdad, tapar, negar lo evidente, mataron y destruyeron el dialogo, la no imposición, la convivencia, las conciencias libres; nos condenaron a una vergüenza nacional y cuando perdonamos y olvidamos, cuando perseguimos sólo enterrar a nuestros muertos, cuando queremos restañar de una vez por todas la herida, nos niegan nuestro derecho, niegan el desenterrar las fosas comunes, ellos que rindieron honores a sus muertos, ellos que condenaron a la pobreza y el ostracismo a los hijos y mujeres de los republicanos y dieron pensiones desorbitadas y poderes cuasi plenipotenciarios a viudas y mutilados nacionales, ellos se niegan a pedir perdón por los errores del pasado, se niegan a darnos el único derecho que solicitamos, el saber dónde están los restos nuestros familiares, de los hombres y mujeres que lucharon por que este país fuera libre… Hombres y mujeres que lucharon por el derecho a hablar y opinar de aquellos que los asesinaron.

Cuando ocurre una desgracia, cuando se pierde un cuerpo en un río, en una montaña, en un accidente aéreo, naval… Se gastan millones en buscarlos, en recuperarlos; guardias civiles, policías nacionales, cruz roja, militares, se juegan la vida para rescatar los cuerpos muertos, los cadáveres de aquellos que nos abandonaron trágicamente, para que sus familias puedan calmar sus almas viéndolos reposar allá donde deseen. Pero nosotros no tenemos ese derecho, después de 70 años seguimos siendo los parias de la sociedad.

Yo no sé dónde tiraron a mi abuelo después de descerrajarle un tiro en la nuca, yo no se dónde están sus huesos blancos limpiados por el paso del tiempo… Yo no pido venganza, ni siquiera justicia, sólo saber que ese hombre libre, que lucho por lo que yo hoy tengo -el derecho a proclamar a los 4 vientos mi pensamiento- descanse en paz con el universo… Y me lo niegan. Quieren enterrar mi odio, mi horror, con mentiras y demagogias, tal vez quieran que esos tiempos vuelvan, esos tiempos en los que podían hacer lo que les daba la gana con toda impunidad, tal vez por eso niegan la historia, porque un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla…

El martes, cómo cada 14 de abril desde hace 30 años, honraré la memoria de mi abuelo, de un caído en nombre de la libertad, de los derechos, de la igualdad. El martes como cada 14 de abril desde hace 30 años, alzaré al cielo mi oración, el himno de Riego, mientras contemplo orgulloso la única y verdadera insignia nacional, la tricolor.

No preguntes por quién doblan, doblan por ti abuelo

Cómo voy a olvidarme / si el olvido es memoria, / de que debo olvidarme, / están hablando en broma. // Cómo voy a olvidarme, / sólo olvidan los bobos / que reescriben la historia / para borrarlo todo. // Cómo voy a olvidarme / dónde pongo las sombras, / solo quiero saber / dónde están los que sobran. // Cómo voy a olvidarme / de todo aquí y ahora, / lo diga quien lo diga / o el Padre Santo en Roma. // Cómo voy a olvidarme / de todas las derrotas, / de tantos humillados, / de las familias rotas. // Cómo voy a olvidarme / de sueños imposibles, / de tantos invisibles / y de tantas victorias. / Cómo voy a olvidarme / si tengo el disco duro / rebosando hasta el borde, / que alguien venga y lo borre. // Cómo voy a olvidarme, / ya sé que les estorba / que se abran las cunetas, / que se mire en las fosas // y que se haga justicia / sobre todas las cosas, /que los mal enterrados / ni mueren ni reposan. // Cómo voy a olvidarme / de esa turba furiosa, / de esos años de plomo / y curas con pistola. // Cómo voy a olvidarme / de los años vividos, / no se acaba el camino / y aún estamos vivos.” // (Víctor Manuel -Cómo voy a olvidarme- 2008)

“ESPAÑA MAÑANA SERÁ REPUBLICANA”

Domingo 10 de abril 2009
14:00

Suena: “Gracias por venir” –Reincidentes-