FREAKS
Los sueños de los hombres devoran sus expectativas, este blog nació como un vertedero donde lanzar mis fobias pero, como todo en este mundo se tuerce, se ha convertido en el cajón de sastre (o quizá cajón desastre) donde se acumulan mis miserias.
Siempre he intentado ser racional, porque la irracionalidad indefectiblemente nos lleva a un estado arcaico de nosotros mismos, si el hombre abandona el raciocinio solo verá visiones, si abandonamos la razón nuestro cerebro volverá al primitivo estado animal, si traicionamos nuestros razonamientos traicionaremos aquello que nos permitió sobrevivir siendo los más lentos, los más torpes, los de peor visión, los de peor oído, los de desarrollo más lento, los menos adaptados… Pero llega un momento en la vida de todo hombre en la que despierta el instinto animal que no es más que instinto hormonal, nuestro cuerpo no es más que un puñado de reacciones químicas que nos mueven, conmueven, guían y desvían, todo depende de nuestras puñeteras hormonas, y según ellas decidan así será nuestro comportamiento… El miedo, la ansiedad, la timidez, la resolución, la cobardía, la felicidad, el amor… Todo viene determinado por una descarga hormonal o por la ausencia de ella, y eso, eso es puramente instintivo, es el dominio de las más bajas pasiones, el reinado de nuestro ancestral estado, la involución antidarwiniana, el regreso a la ley de la selva.
Todos, todos tenemos esos estados, algunos los controlan más, otros los controlan menos, algunos echan mano de normas sociales, otros de normas religiosas, algunos apelan a la lógica, otros simplemente a la fuerza de la costumbre, algunos al concepto universal de justicia, los más a una serie de normas y leyes establecidas, pero al final, los grandes hechos, las grandes decisiones, los motivos últimos vienen saliendo del animal que hay en nosotros, ese que intentamos domesticar a base de miles de años de contención.
Yo soy profundamente racional, tengo a gala, tomar meditadas decisiones, presumo de mi coherencia, de mi lógica, estoy orgulloso de decir lo que pienso y de pensar lo que digo, sin embargo no siempre fui así, años atrás toda la inteligencia de la que presumo se veía constantemente vencida, derrotada y humillada por el sentimiento, la pasión dominaba mi vida, soy una persona de carácter fuerte, y mis instintos saltaban cual resortes en cuanto una situación exigía de decisiones o de actuaciones inmediatas (o mediatas), soy un individuo profundamente pasional, enormemente empático, con un concepto del bien y del mal enormemente acentuado y eso me llevaba a reaccionar impulsivamente, dejando atrás mis pensamientos, dando rienda suelta a mis instintos. Esa etapa pasó, quizá fruto de una meditada reflexión, o tal vez fue culpa de la edad, tampoco me importa mucho la causa, lo que si se es que tanto en esa etapa instintiva como en la racional pocas veces me equivoqué, y de pocas cosas puedo arrepentirme…
Pero hete aquí que de repente un impulso más fuerte que la propia vida me atenaza, mis hormonas cual si fueran las de un granoso adolescente se rebelan, hay ruido de sables en mis glándulas, mi cerebro se inunda con endorfinas y de repente, sin venir a cuento, toda mi cuidada, estudiada y meditada racionalidad se viene abajo por un golpe de estado, al final va a ser verdad y mis opiniones, mis decisiones y mis actos no van a estar regulados por una serie de cargas eléctricas axón-dendrita, sino que literalmente haré lo que me salga de los cojones.
Y todo por un momento, todo por un descuido, todo por un segundo de debilidad… La ves, te acercas, comienzas a hablar y has tirado por la borda una vida dedicada a consagrarte a la diosa razón. Ella, culpable, lo sabe, y se alegra, y yo… ¿Sabéis? El sueño de la razón produce monstruos y yo cada vez siento más, cada vez pienso menos… Así que como la sabiduría popular nos ha enseñado que el tampón confirma la regla, y yo también me alegro de haber perdido la cabeza y dejarme llevar por lo que mi escroto contiene, amigos míos, aquí os abro la puerta de la que será mi casa a partir de ahora, bienvenidos a la parada de los monstruos.
Sábado, 13 junio 2009
20:40
Suena: Soy una cámara –Loquillo-
Los sueños de los hombres devoran sus expectativas, este blog nació como un vertedero donde lanzar mis fobias pero, como todo en este mundo se tuerce, se ha convertido en el cajón de sastre (o quizá cajón desastre) donde se acumulan mis miserias.
Siempre he intentado ser racional, porque la irracionalidad indefectiblemente nos lleva a un estado arcaico de nosotros mismos, si el hombre abandona el raciocinio solo verá visiones, si abandonamos la razón nuestro cerebro volverá al primitivo estado animal, si traicionamos nuestros razonamientos traicionaremos aquello que nos permitió sobrevivir siendo los más lentos, los más torpes, los de peor visión, los de peor oído, los de desarrollo más lento, los menos adaptados… Pero llega un momento en la vida de todo hombre en la que despierta el instinto animal que no es más que instinto hormonal, nuestro cuerpo no es más que un puñado de reacciones químicas que nos mueven, conmueven, guían y desvían, todo depende de nuestras puñeteras hormonas, y según ellas decidan así será nuestro comportamiento… El miedo, la ansiedad, la timidez, la resolución, la cobardía, la felicidad, el amor… Todo viene determinado por una descarga hormonal o por la ausencia de ella, y eso, eso es puramente instintivo, es el dominio de las más bajas pasiones, el reinado de nuestro ancestral estado, la involución antidarwiniana, el regreso a la ley de la selva.
Todos, todos tenemos esos estados, algunos los controlan más, otros los controlan menos, algunos echan mano de normas sociales, otros de normas religiosas, algunos apelan a la lógica, otros simplemente a la fuerza de la costumbre, algunos al concepto universal de justicia, los más a una serie de normas y leyes establecidas, pero al final, los grandes hechos, las grandes decisiones, los motivos últimos vienen saliendo del animal que hay en nosotros, ese que intentamos domesticar a base de miles de años de contención.
Yo soy profundamente racional, tengo a gala, tomar meditadas decisiones, presumo de mi coherencia, de mi lógica, estoy orgulloso de decir lo que pienso y de pensar lo que digo, sin embargo no siempre fui así, años atrás toda la inteligencia de la que presumo se veía constantemente vencida, derrotada y humillada por el sentimiento, la pasión dominaba mi vida, soy una persona de carácter fuerte, y mis instintos saltaban cual resortes en cuanto una situación exigía de decisiones o de actuaciones inmediatas (o mediatas), soy un individuo profundamente pasional, enormemente empático, con un concepto del bien y del mal enormemente acentuado y eso me llevaba a reaccionar impulsivamente, dejando atrás mis pensamientos, dando rienda suelta a mis instintos. Esa etapa pasó, quizá fruto de una meditada reflexión, o tal vez fue culpa de la edad, tampoco me importa mucho la causa, lo que si se es que tanto en esa etapa instintiva como en la racional pocas veces me equivoqué, y de pocas cosas puedo arrepentirme…
Pero hete aquí que de repente un impulso más fuerte que la propia vida me atenaza, mis hormonas cual si fueran las de un granoso adolescente se rebelan, hay ruido de sables en mis glándulas, mi cerebro se inunda con endorfinas y de repente, sin venir a cuento, toda mi cuidada, estudiada y meditada racionalidad se viene abajo por un golpe de estado, al final va a ser verdad y mis opiniones, mis decisiones y mis actos no van a estar regulados por una serie de cargas eléctricas axón-dendrita, sino que literalmente haré lo que me salga de los cojones.
Y todo por un momento, todo por un descuido, todo por un segundo de debilidad… La ves, te acercas, comienzas a hablar y has tirado por la borda una vida dedicada a consagrarte a la diosa razón. Ella, culpable, lo sabe, y se alegra, y yo… ¿Sabéis? El sueño de la razón produce monstruos y yo cada vez siento más, cada vez pienso menos… Así que como la sabiduría popular nos ha enseñado que el tampón confirma la regla, y yo también me alegro de haber perdido la cabeza y dejarme llevar por lo que mi escroto contiene, amigos míos, aquí os abro la puerta de la que será mi casa a partir de ahora, bienvenidos a la parada de los monstruos.
Sábado, 13 junio 2009
20:40
Suena: Soy una cámara –Loquillo-