EN EL NOMBRE DEL PADRE
Buenos días, buenas tardes, buenas noches… No sé qué hora es ahora en el limbo y aún lo sé menos después de que su Santidad y su cohorte hayan decidido y tenido a bien informarnos a nosotros, pobres mortales, de que el limbo no existe, pero sea la hora que sea en ese lugar inexistente, para mi desde siempre y oficialmente desde hace nada, te saludo: Buenas hijo.
Si, lo sé, te estás preguntando quién coño soy yo, pues verás, soy tu padre, en realidad soy el que iba a ser tu padre, o quizá quién debería ser tu padre, no lo tengo muy claro la verdad, pero sé que durante 15 días yo fui él responsable de que abandonaras ese lugar dónde las almas yacen en espera de un cuerpo adecuado para venir al infierno terrenal.
Ya, ya, ya lo sé, siempre he dicho que jamás tendría hijos, siempre he defendido que traer a un niño a este mundo de sufrimientos es un acto egoísta, siempre me he puesto del lado de los que deciden que su estirpe muera con ellos, siempre he postulado que la semilla debe caer allá donde no germine (látex preferiblemente) pero también es verdad que soy ateo y sin embargo estoy hablando con un alma inexistente… Qué quieres que te cuente, cuando el azar se predispone en tu contra no queda más que aceptarlo y acogerlo de buen grado, y no sé bien el porqué, pero tu llegada no me asustaba, tu venida no me era desagradable, tu aparición era un hecho que me ilusionaba...
No, no creas que tu madre te iba a querer más, sí, es verdad que tu madre deseaba –¿Desea?- tu estancia entre nosotros, la deseaba con fruición, pero no es menos verdad que mi sentido de la responsabilidad me hubiera hecho ser extremadamente cuidadoso contigo… Cariñoso, educador, persistente… No tengo el aspecto, pero si la formación, el carácter y la responsabilidad para ser un buen padre.
No sé si sentiría algo al poner la mano o el oído en el vientre de tu madre, siempre me ha extrañado esa curiosa fascinación del homo sapiens por intentar escuchar a un ser vivo dentro de otro ser vivo, supongo que lo haría con curiosidad… Mi científica mente no me permite pensar que un cigoto o una mórula, blástula, gástrula… son un ser humano, soy consciente de que la ontogenia reproduce fielmente la filogenia y que un renacuajo por mucho que esté en el vientre de una mujer no es más que un renacuajo, pero tampoco sé exactamente cuándo dejas de ser una calcomanía evolutiva para pasar a ser humano, ¿Cuándo se instala el “alma humana” en el feto? ¿A los 5, 6, 8 meses? ¿Al nacer? Supongo que con el primer destello eléctrico del cerebro surge la vida humana y se deja de ser un conjunto de células divididas en tejidos más o menos formados para pasar a ser un hombre.
En fin, escribirte una carta es un acto de enajenación transitoria –al menos espero que sea transitoria- quizá, tal vez, provocado por el conocimiento de que no vas a venir, acaso por eso te escriba, porque en el fondo de mi corazoncito hay una decepción instalada, puede que la culpa sea de tu madre, ella es quién me hace plantearme cosas que jamás hubiera pensado imaginar, ella es quien me somete sólo con expresar sus deseos, ella es la culpable de esta carta, sin duda, por eso hijo mío no sé qué decirte, te diría bienvenido, pero has decidió postergar tu llegada, el caso es que si tu madre no lo desea no llegarás nunca, habrías perdido tu tren, porque sólo hay una estación por la que puede pasar el vagón que te trajera: estación Formeza en Santiago, ninguna otra estación de ninguna otra ciudad del mundo verá como pasa por ella el tren de tu llegada, o te montas en la estación Formeza o no existirás…
¿Cómo? ¿Qué quién soy?… Gaizka, yo soy tu padre.
Sábado 4, julio 2009
22:45
Suena: Txus –La polla records-
Buenos días, buenas tardes, buenas noches… No sé qué hora es ahora en el limbo y aún lo sé menos después de que su Santidad y su cohorte hayan decidido y tenido a bien informarnos a nosotros, pobres mortales, de que el limbo no existe, pero sea la hora que sea en ese lugar inexistente, para mi desde siempre y oficialmente desde hace nada, te saludo: Buenas hijo.
Si, lo sé, te estás preguntando quién coño soy yo, pues verás, soy tu padre, en realidad soy el que iba a ser tu padre, o quizá quién debería ser tu padre, no lo tengo muy claro la verdad, pero sé que durante 15 días yo fui él responsable de que abandonaras ese lugar dónde las almas yacen en espera de un cuerpo adecuado para venir al infierno terrenal.
Ya, ya, ya lo sé, siempre he dicho que jamás tendría hijos, siempre he defendido que traer a un niño a este mundo de sufrimientos es un acto egoísta, siempre me he puesto del lado de los que deciden que su estirpe muera con ellos, siempre he postulado que la semilla debe caer allá donde no germine (látex preferiblemente) pero también es verdad que soy ateo y sin embargo estoy hablando con un alma inexistente… Qué quieres que te cuente, cuando el azar se predispone en tu contra no queda más que aceptarlo y acogerlo de buen grado, y no sé bien el porqué, pero tu llegada no me asustaba, tu venida no me era desagradable, tu aparición era un hecho que me ilusionaba...
No, no creas que tu madre te iba a querer más, sí, es verdad que tu madre deseaba –¿Desea?- tu estancia entre nosotros, la deseaba con fruición, pero no es menos verdad que mi sentido de la responsabilidad me hubiera hecho ser extremadamente cuidadoso contigo… Cariñoso, educador, persistente… No tengo el aspecto, pero si la formación, el carácter y la responsabilidad para ser un buen padre.
No sé si sentiría algo al poner la mano o el oído en el vientre de tu madre, siempre me ha extrañado esa curiosa fascinación del homo sapiens por intentar escuchar a un ser vivo dentro de otro ser vivo, supongo que lo haría con curiosidad… Mi científica mente no me permite pensar que un cigoto o una mórula, blástula, gástrula… son un ser humano, soy consciente de que la ontogenia reproduce fielmente la filogenia y que un renacuajo por mucho que esté en el vientre de una mujer no es más que un renacuajo, pero tampoco sé exactamente cuándo dejas de ser una calcomanía evolutiva para pasar a ser humano, ¿Cuándo se instala el “alma humana” en el feto? ¿A los 5, 6, 8 meses? ¿Al nacer? Supongo que con el primer destello eléctrico del cerebro surge la vida humana y se deja de ser un conjunto de células divididas en tejidos más o menos formados para pasar a ser un hombre.
En fin, escribirte una carta es un acto de enajenación transitoria –al menos espero que sea transitoria- quizá, tal vez, provocado por el conocimiento de que no vas a venir, acaso por eso te escriba, porque en el fondo de mi corazoncito hay una decepción instalada, puede que la culpa sea de tu madre, ella es quién me hace plantearme cosas que jamás hubiera pensado imaginar, ella es quien me somete sólo con expresar sus deseos, ella es la culpable de esta carta, sin duda, por eso hijo mío no sé qué decirte, te diría bienvenido, pero has decidió postergar tu llegada, el caso es que si tu madre no lo desea no llegarás nunca, habrías perdido tu tren, porque sólo hay una estación por la que puede pasar el vagón que te trajera: estación Formeza en Santiago, ninguna otra estación de ninguna otra ciudad del mundo verá como pasa por ella el tren de tu llegada, o te montas en la estación Formeza o no existirás…
¿Cómo? ¿Qué quién soy?… Gaizka, yo soy tu padre.
Sábado 4, julio 2009
22:45
Suena: Txus –La polla records-