Per se
Hace ya algún tiempo que leí una noticia sobre un tipo que se metió dos tiros en la boca (sí, dos, si no lo creeis que lo investigue Grissom, a mi no me toquéis los mismos) El tipo en cuestión era un ejecutivo con un buen sueldo, con bastantes posesiones y sin problemas de ningún tipo, excepto uno, era ludópata; tras haberse gastado la mitad de su amplia fortuna en el juego y haber pasado por infinidad de clínicas de rehabilitación sin éxito, tomó una decisión, se puso sus mejores galas, escribió una nota diciendo que no quería ser una carga para su familia y se descerrajó dos tiros en la boca con una automática, con dos cojones, sí señor, ole sus huevos.
El suicidio es el acto voluntario de prescindir de la vida terrenal (la única que existe por otra parte) de uno mismo por motivos puramente personales, en muchas ocasiones esa decisión se toma bajo los efectos de la depresión, el stress o la ansiedad manifiesta, pero no deja de ser una decisión personal válida, de hecho bajo esos efectos se hacen muchísimos testamentos y nadie osa rechazarlos por no estar en posesión plena de sus facultades mentales.
¿Quién decide si debo suicidarme o no? ¿Es acaso el estado el guardián de mi vida? El atribuirse esas funciones por parte del estado es como el que USA se adjudique el papel de guardián de la democracia mundial, en ambos casos eso conlleva destruir la libertad de terceros por el mero hecho de creerse dotado de una fuerza moral superior que por otra parte es inexistente, porque dime de qué presumes y te diré de que careces…
Pero dejando de lado la practicidad y la legalidad del suicidio (¿Hay algún suicida en la sala?) En la gran mayoría de los casos los suicidas son solo de boquilla, esos que llaman al hospital diciendo me voy a tomar una caja de mentos con coca cola… Sólo son pobres diablos que buscan un poco de atención, un instante de notoriedad, son almas tristes son complejo de Kalimero… Realmente si uno se quiere suicidar no avisa, no llama, no informa a nadie, lo prepara y lo hace o incluso lo improvisa, con el consiguiente riesgo de que falle en su intento, y es que como alguien dijo una vez “Lo malo del suicido es que si te gusta no puedes repetir” al menos si lo haces bien no…
No se, yo me he visto en esa disyuntiva, cuando ves que si no fuera por la mala suerte no tendrías ningún tipo de suerte, piensas muchas cosas; cuando has vivido mucho y muy intensamente, te cansas y te planteas finales elegidos en lugar de fines inesperados… Y entonces pones en la balanza los pros y los contras, y te dices a ti mismo que en toda tu puta vida te has rendido, que en toda tu puta vida has desistido, que en toda tu puta vida has bajado la cabeza, que en toda tu puta vida te has arrodillado y tomas la decisión, perderás la guerra, pero mientras ganarás batallas, porque al fin y al cabo eres una mosca cojonera y aunque ya sepas que no puedes comerte el mundo si que puedes tocarle los huevos un poco… Y te vas, sin saber muy bien si sigues vivo por un acto de extremada valentía o de profunda cobardía, si tu decisión es razonada o detrás de tu lógica aplastante se escondía un profundo miedo a la muerte, a la nada…(“No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.”-Letanía Bene Gesserit contra el miedo. Dune. Frank Herbert-) Creo que fue un acto de valentía, incluso de temeridad, o al menos me gusta verlo así…
Una última reflexión ¿Qué nos impulsa a intentar convencer a un suicida de que su decisión es errónea? ¿Qué sabemos nosotros de sus motivaciones, de sus problemas, de si estará mejor vivo o muerto? ¿La compasión? ¿El miedo empático?... Hay un chiste escocés que cuenta que estaba un tipo en mangas de camisa en una cornisa de un edificio de oficinas en Glasgow, mirando al vacío, un grupo de gente lo observa desde abajo, entonces un sacerdote católico, con su sotana, su alzacuellos, sus oscuros y secretos vicios, se para, lo mira y henchido de amor cristiano y fraternal le grita:
-Hijo no cometa una locura, piense en su mujer
-¿Mi mujer? Mi mujer es una zorra que se ha marchado con un vecino inglés…
-Piensa en tus hijos…
-Mi hijo es chapero en Manchester y mi hija trabaja en un burdel en Londres…
-Piensa en tu trabajo, en tus amigos…
-Acaban de despedirme padre, y mis amigos me han dado la espalda
-Hijo, piensa en que el Celtic va a ganar la liga
-Soy del Rangers…
-¿Pues a que esperas a tirarte protestante unionista de mierda?
Domingo 9 de agosto 2009
19:40Hace ya algún tiempo que leí una noticia sobre un tipo que se metió dos tiros en la boca (sí, dos, si no lo creeis que lo investigue Grissom, a mi no me toquéis los mismos) El tipo en cuestión era un ejecutivo con un buen sueldo, con bastantes posesiones y sin problemas de ningún tipo, excepto uno, era ludópata; tras haberse gastado la mitad de su amplia fortuna en el juego y haber pasado por infinidad de clínicas de rehabilitación sin éxito, tomó una decisión, se puso sus mejores galas, escribió una nota diciendo que no quería ser una carga para su familia y se descerrajó dos tiros en la boca con una automática, con dos cojones, sí señor, ole sus huevos.
El suicidio es el acto voluntario de prescindir de la vida terrenal (la única que existe por otra parte) de uno mismo por motivos puramente personales, en muchas ocasiones esa decisión se toma bajo los efectos de la depresión, el stress o la ansiedad manifiesta, pero no deja de ser una decisión personal válida, de hecho bajo esos efectos se hacen muchísimos testamentos y nadie osa rechazarlos por no estar en posesión plena de sus facultades mentales.
¿Quién decide si debo suicidarme o no? ¿Es acaso el estado el guardián de mi vida? El atribuirse esas funciones por parte del estado es como el que USA se adjudique el papel de guardián de la democracia mundial, en ambos casos eso conlleva destruir la libertad de terceros por el mero hecho de creerse dotado de una fuerza moral superior que por otra parte es inexistente, porque dime de qué presumes y te diré de que careces…
Pero dejando de lado la practicidad y la legalidad del suicidio (¿Hay algún suicida en la sala?) En la gran mayoría de los casos los suicidas son solo de boquilla, esos que llaman al hospital diciendo me voy a tomar una caja de mentos con coca cola… Sólo son pobres diablos que buscan un poco de atención, un instante de notoriedad, son almas tristes son complejo de Kalimero… Realmente si uno se quiere suicidar no avisa, no llama, no informa a nadie, lo prepara y lo hace o incluso lo improvisa, con el consiguiente riesgo de que falle en su intento, y es que como alguien dijo una vez “Lo malo del suicido es que si te gusta no puedes repetir” al menos si lo haces bien no…
No se, yo me he visto en esa disyuntiva, cuando ves que si no fuera por la mala suerte no tendrías ningún tipo de suerte, piensas muchas cosas; cuando has vivido mucho y muy intensamente, te cansas y te planteas finales elegidos en lugar de fines inesperados… Y entonces pones en la balanza los pros y los contras, y te dices a ti mismo que en toda tu puta vida te has rendido, que en toda tu puta vida has desistido, que en toda tu puta vida has bajado la cabeza, que en toda tu puta vida te has arrodillado y tomas la decisión, perderás la guerra, pero mientras ganarás batallas, porque al fin y al cabo eres una mosca cojonera y aunque ya sepas que no puedes comerte el mundo si que puedes tocarle los huevos un poco… Y te vas, sin saber muy bien si sigues vivo por un acto de extremada valentía o de profunda cobardía, si tu decisión es razonada o detrás de tu lógica aplastante se escondía un profundo miedo a la muerte, a la nada…(“No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.”-Letanía Bene Gesserit contra el miedo. Dune. Frank Herbert-) Creo que fue un acto de valentía, incluso de temeridad, o al menos me gusta verlo así…
Una última reflexión ¿Qué nos impulsa a intentar convencer a un suicida de que su decisión es errónea? ¿Qué sabemos nosotros de sus motivaciones, de sus problemas, de si estará mejor vivo o muerto? ¿La compasión? ¿El miedo empático?... Hay un chiste escocés que cuenta que estaba un tipo en mangas de camisa en una cornisa de un edificio de oficinas en Glasgow, mirando al vacío, un grupo de gente lo observa desde abajo, entonces un sacerdote católico, con su sotana, su alzacuellos, sus oscuros y secretos vicios, se para, lo mira y henchido de amor cristiano y fraternal le grita:
-Hijo no cometa una locura, piense en su mujer
-¿Mi mujer? Mi mujer es una zorra que se ha marchado con un vecino inglés…
-Piensa en tus hijos…
-Mi hijo es chapero en Manchester y mi hija trabaja en un burdel en Londres…
-Piensa en tu trabajo, en tus amigos…
-Acaban de despedirme padre, y mis amigos me han dado la espalda
-Hijo, piensa en que el Celtic va a ganar la liga
-Soy del Rangers…
-¿Pues a que esperas a tirarte protestante unionista de mierda?
Domingo 9 de agosto 2009
Suena: "Tu ángel de la guarda" –Gloria Trevi-